5 minutos de tardanza tal vez me hubiesen librado de tocar tu piel... dijo.
La brisa del mar corría fuertemente, llegaba hacia su rostro tan intensamente hasta dejarlo suavemente frío, sus cabellos se movían dando pasitos como de danza clásica.
La mañana tenía una luz tenue, tal vez precisa para el encuentro inesperado, poco verosímil ante los ojos de ambos, pero así sucedió; ni siquiera realizaron un esfuerzo para evitarlo, era como si a escondidas sus corazones se habían citado en aquella alba.
Tal vez pretendía tener un encuentro cortés y fugaz, donde las charlatanerías de los demás predominarían en toda la mesa de conversación y no las suyas -"mucho espacio y poco que decir"- era el lema de ambos …las copas de vino estaban servidas poco después -esta anotación tal vez sirva: el copero tenía excelente porte y sentido de humor-, una tentación frente a sus manos, un impulsador a ese frenesí de espontaneidad; un sobre de pudín se hallaba listo para ser preparado ...esa insignificante preparación tal vez la haría amarte?
Las sonrisas fueron el ingrediente perfecto para su realización, aunque la cantidad de líquido incoloro que añadió casi arruina la poción; él presumía tener manos dedicadas al arte de la cocina, pero mucho faltaba para aquello. Mientras lo preparado tomaba consistencia, se dedicaron a caer en el místico juego de conversación, esas conversaciones en la que muchas veces habían silencios complicados o sus típicas frases cortas – uhm, si, ya, ah, Ok- q poco motivan a uno a seguir con la platica o comentar experiencias cotidianas. El vino fue el incentivo para que tuvieran una buena plática, dejando a un lado la preparación, los acordes de la música llamaban la atención de sus traviesas manos sobre aquella mesa, las horas pasaban y poco importaba el esfuerzo de sus entrañas que pedían a gritos algo de comida. Las miradas no ocultaban nada, nada de malo, en su mente jamás se esfumó la idea de que pudiese revivir aquel quid -se había marchado antes sin decir adiós, lo cual daba una esperanza a esa inocente muchachita-, pero aquella reunión solo era una estancia de conversación, se decía a sí misma en su mente.
Las horas pasaban, ella propuso ir a comer; pero al fin, resolvieron quedarse, parecía q el vino había cobrado efecto en él, se miro y aún se mantenía en pie …le extrañaba aquella situación, su corta experiencia no se comparaba a la de él, recordaba que antes él habría llegado con sus amistades bohemias a deleitarse con 4 botellas sin causarle efecto contrario alguno...
Caminó un poco por el pasillo, el joven propuso sentarte frente a esa caja de ficción, su reflejo delicado se acercó a su lado, lo acompañaría solo unos minutos más, nada más, pronto tenía que marchar por ese sendero largo. Las escenas pasaban, el silencio y su acción la sorprendieron en un abrir y cerrar de ojos, su mano cogía sus torpes, fríos y cortos dedos, calentó cada uno de ellos con una suave caricia, dijo No amarle muy dentro de sí, pero al terminar aquel pensamiento; una pequeñísima casualidad ocurrió... buscó su tierno rostro y ella solo quiso mirar expresando su negación, pero sus ojos se ocultaron para no evidenciar lo que la mente le proponía expresar, el corazón ganaba -dicen q los ojos no mienten. Solo pasaron segundos, sí, en términos son insignificantes, pero revelan la torpeza que muchas veces cometemos… al mirar alrededor, se encontraba junto a sus labios, estaba lleno de fruición, ya no podía escapar, solo él con ese don que posee halló lo que su mente trataba de ocultar; las sonrisas no cesaron en todo ese tiempo, pero también el remordimiento se hizo muy presente, sin embargo el deleite pudo más que el, quedando a un lado junto al pudín en el refrigerador.
Los pensamientos fueron guardados ese día, pareciera que ambos no querían arruinar la burbuja de fantasía que se había producido por el querer emitido, su atmósfera era bella, aunque no lista para su exhibición, quisieron contemplarla un poco más.
Aún los recuerdos pasaban por la mente de los sucesos de antaño, recordaba la ilusión, no debía suceder nuevamente igual, sabía lo que habría de ocurrir luego, nuevamente habría de conseguir un pañuelo para las tontas lágrimas que marcarían su rostro, debía escapar de dicha situación, aún podía quedar como una fugitiva de la mismísima ley. No pudo hacerlo, quedó como un perfume pegado en un suéter, creando más caricias y sirviendo de receptor de delicados besos que iban acompañados de la luz tenue; el tiempo cesó, y como historia de cenicienta, tuvo que salir pronto de su espacio. Tendrían que verse horas más tarde, él tan anhelante de volverla a ver, mientras ella preguntaba si ese suceso se daría alguna vez; tal vez las miradas serían esquivadas una vez más.
No se pudo comprobar lo emitido por su realista mente, cayó en cama, todo marchaba bien en su casa, era extraño, las cosas a veces no están del todo bien (se síntoma era para preocuparse); no hay mimos cuando uno se encuentra mal, solo escuchas la carga de los demás, su progenitor buscaba disfrutar de su compañía, el calor de su cariño llenaba su cocina, pero tuvo que marchar a recostarse, no se sentía bien, en algún momento sabía que caería inconsciente.
Al presenciar su ausencia, buscó de su amada, respondió con un tono suave… no quiso demostrarle su malestar, no preguntó por la verdad …solo calló y escuchaba su voz, a través del auricular. Esta bien, mañana, mañana nos vemos! -emitió …frases comunes que nunca se cumplen.
Habría compromisos en la agenda, no estaría aquí, pero no había de que preocuparse, confiaba que podría con el día, pero mentía, pensaba en lo ocurrido y no podía escapar de dicho pensamiento; al bajar del auto, caminaba por ese largo camino, un tontódromo que aceleraba su corazón, la brisa pasaba fuertemente por su rostro, con esa misma fuerza buscaba escapar de los pensamientos, de esas imágenes proyectadas que no se podrían ir como el polvillo que es arrastrado por el fuerte viento.
Un refugio... buscaba en ese inmenso lugar; el suyo lo había perdido, lo había tapado al tocar su piel, no podía entrar a ese lugar donde podía sentir consolación.
Ese día no lo podría olvidar, su cuerpo se encontraba inerte, temía no tener el valor que una vez tuvo para afrontar todas esas cosas sucedidas, esta vez quería borrar sus recuerdos a costa de todo, aún perdiendo mucho más de lo que podría ganar. Las frases de este tipo de recuerdos la perseguían, en la boca de un amigo, en el caso de una desconocida, en la escena de esa película humana; lo necesario para estremecer aún más sus sentimientos ...el teléfono sonó en plena sesión de cine cultural, algo le decía que era él, no podía salir, aunque sabía que debía hacerlo para no interrumpir con la alergia a los espectadores, solo para eso, pero resolvió aguantarse todo y seguir espectando la cruda realidad. Dos horas más tarde, nuevamente estaba ahí, timbrando, no se equivocó fue él quien llamó las dos veces anteriores, buscando saber de ella ...con delicadeza respondió sus preguntas, sin decir más, preguntó cuando llegaría, necesitaba hablar, estaba decidida, no dejaría pasar por alto el hecho, y tenía q ser cara a cara, ya no se ocultaría más, tenía que tener el mismo denuedo de esa semana.
Cortos mensajes de su imposibilidad de llamada llegaban, se encontraban en la misma situación, una situación adecuada para ella. El día casi se terminaba, descansaba en su alcoba por la amanecida del trabajo, esperaría por su llegada, debía hablar con él, no podía dejar que pensamientos ajenos, erróneos, se apoderaran y habitaran en su mente, debía aclararle quien era y cuál era su anhelo en todo ello, aunque antes lo mencionó pero ya lo habría olvidado. La llamada llegó, estaba ahí pero a la distancia, el decir que la extrañaba acortó su frase, no pudo decir que necesitaba audiencia con él, igual no llegaría, era demasiado tarde, si no era ese día, tendría problemas; no quería que fuese lastimado, ni mucho menos se arrepienta del amor que sentía, si no era ella, por lo menos esperaba no ser una piedra de tropiezo en su camino. Si no era ahora, nunca más lo vería, nunca más diría lo que tenía guardado en el corazón; todo quedaría en el olvido, tal vez era mejor así, sus llamadas también cesarían; jamás antes habías reaccionado de esta manera -se dijo- ¿qué le estaba pasando? ..acaso su corazón se ató al de ella? ..ahora el sentía lo mismo por ella? aunque jamás le descubrió su corazón, ella lo amaba.
Un día más, ahora si serían confrontados, era día de redención y nuevamente sus cuerpos fueron separados, a la distancia a las justas se veían, días calurosos lejanos de un saludo. Aún había algo de tristeza en su interior, su esperanza se apagaba y se encendía, como un interruptor mal instalado.
No supo nada hasta el día siguiente, nada; el frío asolaba esas grandes calles de la residencia, miró esa tonta máquina que cargaba, ningún timbre resonaba, nada; debía concentrarse, la hora del examen se acercaba, aunque tenía sueño por la amanecida, ahí descubrió tal vez el incierto, la verdad que conocía de todo esto, solo una ilusión y nada más, solo un pasatiempo del invierno que se marchaba, en el cual propuso no caer más, hasta que vio su fragancia; no cargaría a nadie con esa tristeza, esta vez debía estar oculta por decisión propia; debía leer un poco más, aunque el sueño visitaba sus cortos ojos; una torta de chocolate tal vez podría quitar aquel pesar, era día de un feliz no cumpleaños que no celebramos jamás, pasaron las horas, caminó en monotonía junto a su amiga; también se encontraba mal, se le notaba en su faz, pero no podía hacer nada para ayudarla, por más intentos que hacia no logró nada.
La rotonda tenía algo esperado, el destino guardaba a unos amigos en esa plaza juntamente con frases de alegría que alimentaban la tarde que poco a poco decía Adiós. Contemplar la compañía de otros, su recuerdo se olvidaba, la señal se había manifestado según parecía, ya era demasiado tarde, ya no habría noticias, la noche casi ya ocupaba el espacio, debía dormir, ya se habría marchado juntamente con el ocaso...